Puerto Asís, principal punto de llegada de madera de la Amazonía

Puerto Asís, principal punto de llegada de madera de la Amazonía

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Este puerto sobre el río Putumayo es clave en el mercado de la madera, tanto la legal como la ilegal.

Al muelle La Esmeralda, ubicado sobre la margen izquierda del río Putumayo en Puerto Asís, llega una embarcación con madera procedente del Amazonas. John Jairo Hernández y sus compañeros de cuadrilla se agolpan para recoger la carga.

En total son diez mil piezas que se deben alistar para ingresar al mercado. Cada una pesa cerca de 200 kilos. Basta un cálculo rápido para pensar en las 2.000 toneladas que pasarán por los hombros de por lo menos ocho hombres medianamente fornidos.

John Jairo, de estatura media y de piel trigueña, lleva cinco de sus 26 años como cotero, un trabajo que le deja lo necesario para mantener a su familia mientras el mercado de la madera se mueva. “Hay granadillo y polvillo, parece que también viene cedro”, les dice en voz baja a sus compañeros.

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En uno de los muelles de Puerto Asís, un batallón de coteros descargan un cargamento de madera.

Cree que se van demorar una semana descargando la madera de la embarcación. Ocho trabajadores en un solo día logran mover tres mil piezas, cerca de 600 toneladas. Por esa labor pueden recibir entre 100 a 150 mil pesos.

John Jairo lleva puesta una gorra negra para resguardarse del sol. No usa camisa y apenas calza tenis con medias. Toma aire y se impulsa para cargar una de las trozas. Cada pieza la debe llevar a la orilla de la carretera, unos 400 metros, donde está el camión que trasladará la madera al lugar donde continuará la cadena de producción.

Así como John Jairo, los cargueros tan sólo usan pantalonetas, algunos chanclas y otros tenis. La humedad propia de la Amazonía les impide llevar botas de caucho, pues aseguran que los pies se maltratan por el calor que hace en Puerto Asís. Muchas veces la camiseta es usada como una suerte de protector para los hombros, así se mitiga un poco el peso de la madera. Ése es el único elemento de seguridad laboral que tienen pues ninguno de ellos está afiliado al sistema de salud y cualquier accidente corre por cuenta propia.

Puntos de acopio de la madera

A La Esmeralda llega la carga pesada. Muy cerca del muelle, en la vía hacia Puerto Asís, se ubican grandes bodegas que usan para almacenar la madera. También se encuentran los aserríos donde las tablas o bloques son transformados en piezas más pequeñas que envían en camiones al interior del país.

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A pocos metros del río Putumayo, en Puerto Asís, varíos aserríos se encargan de procesar la madera que llega del corazón de la selva amazónica.

Las embarcaciones y remolcadores que abastecen de madera a esta población, uno de los municipios con más comercio de la región, provienen de Tarapacá, Amazonas; de Puerto Leguízamo, en el bajo Putumayo, y de zonas aledañas a Puerto Asís.

Según registros de Corpoamazonía, entre los años 2012 a junio de 2017, a Puerto Asís llegaron 924 embarcaciones con 67.330 metros cúbicos de madera de 84 especies. Son alrededor de 184 embarcaciones al año y 15 por mes.

Jeison Quijano es otro de los coteros. Dice con sigilo que esperan tres lanchas con quince mil piezas de cedro que suben de Puerto Ospina, corregimiento de Puerto Leguízamo, ubicado a orillas del río Putumayo, en la zona de frontera con Ecuador.

A pesar de que el cedro está vedado en la Amazonía colombiana, a Puerto Asís sigue llegando porque es una de las maderas mejor pagas en el mercado. Los indígenas entrevistados en Amazonas y Putumayo aseguran que uno de los lugares donde el cedro es talado es el río Yaguas, en la región Loreto en Perú.

Uno de los tramitadores de madera confirmó que en Puerto Asís se consigue cedro fácilmente y con los salvoconductos legales. Menciona que hay un vendedor que tiene dos remolcadores y que tiene la licencia para mover la madera.

“Él mismo lo trae. Lo compra en Perú (el cedro) por los lados de Tarapacá. Se gasta tres meses bajando y subiendo por el río”, dice.

Las autoridades han detectado que una de las formas de blanqueo del cedro es la modalidad del “cambiazo”, es decir lo hacen pasar por otras especies.

También saben que los dueños de los cargamentos pagan coimas en los retenes o puestos de control para que las embarcaciones y camiones continúen su recorrido.

En La Esmeralda, la madera se descarga ante la mirada de visitantes, pero no se puede preguntar nada. “Sólo observe”, advierte uno de los trabajadores.

La ley del silencio impera en Puerto Asís. Allí la gente vive con temor. El conflicto armado, la coca y la disputa de territorios dejó 7.900 muertos entre 1980 a 2016, de acuerdo con la Unidad para las Víctimas. Además en este municipio, según las autoridades, actualmente opera la banda criminal conocida como ‘La Constru’ que estaría detrás de extorsiones a comerciantes, entre ellos los madereros.

Dos kilómetros más arriba de La Esmeralda, por el río Putumayo, se encuentra el muelle Hong Kong. Allí llegan botes de carga más pequeños y con otro tipo de mercancías.

Hong Kong es como un supermercado de maderas. “Se consiguen los tipos y especies que usted quiera”, dicen en Puerto Asís cuando se pregunta por granadillo, polvillo, arenillo incluso, por cedro.

A Hong Kong se llega por una carretera destapada que conduce del parque principal de Puerto Asís. Es un recorrido de cerca de tres kilómetros, una media hora caminando y diez minutos en carro.

Sus calles son polvorientas, pero cuando llueve, se convierten en pistas de lodo por eso predominan los palafitos, viviendas construidas sobre bases de madera para evitar las inundaciones con las crecientes del río.

El puerto, también es muy conocido porque de allí salen los botes de pasajeros o la línea que va a las comunidades ubicadas río abajo donde la movilidad es imposible por vía terrestre.

Hong Kong como un centro de negocios, tiene tiendas y pequeños restaurantes, bodegas y centros de acopio de todo aquello que se mueve río arriba. Desde cada esquina se observan tablones puestos al sol y arrumes de bloques apilados listos para transportarlos. También sobresalen grandes letreros indicando que hay madera.

José Guillermo Córdoba lleva ocho años en el negocio. Allí lo conocen como Manga. Dice que la madera que se vende en Puerto Asís la adquieren de aprovechamientos forestales de campesinos, indígenas o colonos.

Muchas veces él acompaña a los campesinos hacer los trámites ante la autoridad ambiental para que los permisos salgan más rápido, incluso cubre los gastos que implica tener una licencia, pues asegura que es una forma de garantizar que haya madera y de paso ayudan a los campesinos. A esta práctica, en la Amazonía la llaman gastar y gasteros a quienes la realizan.

Ellos (los campesinos) cortan la madera en su predio, la traen hasta el puerto y aquí la compramos legal”, dice.

La madera llega a Puerto Asís con un salvoconducto. Luego, por exigencia de Corpoamazonía, los comerciantes deben sacar un nuevo salvoconducto para removilizarla a otras ciudades o destinos.

Según estadísticas de Corpoamazonía, entre enero de 2012 y julio de 2017 de Puerto Asís a otros destinos se movilizaron 11.154 metros cúbicos y se removilizaron 49.945 metros cúbicos.


La madera que llega a Puerto Asís, además de ser explotada en ese municipio, proviene de otras 12 localidades de Amazonas, Putumayo y Caquetá. Muy poca de la madera se queda en ese municipio para transformación. El 70% de la carga fue transportada al interior del país.

La madera removilizada se envió a 72 destinos desde Puerto Asís, y tan sólo diez concentraron el 80% del volumen como son Cali, Bogotá, Maicao, Bucaramanga, Medellín, Barranquilla, Puerto Caicedo, Florencia, Villagarzón y Pasto.

En los registros de la autoridad ambiental, Puerto Asís aparece como el primer epicentro de removilización de madera en la Amazonía colombiana. Le siguen Orito en Putumayo; Florencia en Caquetá, y Leticia en Amazonas.

Entre las diez especies más comercializadas están el achapo, amarillo, polvillo, arenillo, creolino, sangretoro, cumala, tara, cedro y abarco.

Corpoamazonía explicó que el cedro que está en los salvoconductos se movilizó en fechas en las que aún la veda no se había decretado. La prohibición para transportar esta especie está vigente desde 2015 hasta 2025.

Edimer Ruiz Morales, es propietario del aserrío La Esperanza. Funciona hace ocho años en Hong Kong y allí trabajan 10 personas. En los últimos meses realizó crucetas y polines que son cortes de madera que usan para las redes eléctricas. Aclara que trabaja con lechero rojo, capirón, arenillo, caimo y guarango, especies de madera fáciles de procesar.

Ruiz dice que las piezas se la compra a ‘Joselo’, quien tiene un aprovechamiento en Puerto Leguízamo. “Me entregan tres mil piezas en cada viaje. Cada 15 días o cada mes llega el pedido”. Agrega que con eso es suficiente para cumplirle a la empresa Serrano Gómez, con la que tiene un contrato anual de ocho mil unidades.

El comerciante se queja del negocio porque es uno de los pocos que paga impuestos, y enfatiza en los altos costos del transporte. Asegura que también lleva el libro de operaciones forestales, donde saca en papel los datos de la madera que entra y sale. El libro lo revisan cada dos meses funcionarios de Corpoamazonía.

Los dueños de la madera

En la Cámara de Comercio de Putumayo hay registradas 200 pequeñas empresas que se dedican a la extracción y transformación de madera en todo el departamento.

Deccy Yanira Ibarra González, presidenta de la Cámara de Comercio informa que las empresas que funcionan son familiares y trabajan con pocos recursos. “Al año se mantienen aproximadamente 170 microempresas. Son las mismas personas que se dedican a esta labor desde hace varios años”.

En los salvoconductos analizados aparecen 222 dueños de cargamentos que llegaron y salieron de Puerto Asís, además de 89 apoderados.

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